lunes, 20 de septiembre de 2010

"UN LIBRO DE SER EL HACHA QUE QUIEBRE EL MAR HELADO DENTRO DE NOSOTROS"

ODA AL PADRE

ODA AL PADRE

¡Oh Padre mío!



Gracias por tu desamor,


gracias por fingirme afecto,


realmente por eso hoy soy mejor.


Eras tú para mí,


la medida de todas las cosas,


¡Oh Cuánto te admiro!


Por sobre todas las demás personas.

 Mi existencia en tres mundos se divide,


tu esclavo en el primero,


en el segundo distante a mí vivías,


ya el tercero sin ti, era mi paraíso entero.


Gracias doy a tu educación,


por eso soy el que soy


¡Oh, que magnífica sería mi existencia!


Si no hubiera sido tan fiel a tu obediencia.



Kafka tu libro es un gran tesoro,


que con alegría hoy menciono,


ésta carta tuya también hecha,


que se aplica a mi existencia.


Padre, Gracias a ti mi vida,


es la lucha de un insecto,


pero no te preocupes,


no hay ningún resentimiento.

 Para que estés tranquilo,


no solo es tuya la culpa,


tengo yo mucho que ver


y esto no es ninguna disculpa.


¡Oh Padre mío! mi emoción es profunda


al saber que por fin,


en el vivir y el morir,


estaremos juntos hasta la tumba.




Oda basada en el Libro Carta al Padre de Franz Kafka, publicada póstumamente en 1952.

¡PRINCIPITO... NIÑO QUIERO SER! (POEMA)

¡PRINCIPITO... NIÑO QUIERO SER!

Cuando sea grande quiero ser,



Entonces al ser niño ¿no eres?


Doctor, médico, ingeniero


o tal vez un humilde chofer.


Cuando eres niño sueñas la adultez,


creces y te vuelves tonto,


en ese ir y venir, te llega la vejez


añorando el tiempo de tu niñez.


¡Ay Principito, cuántas cosas por decir!


unas locas, otras cuerdas,


pero si vinieras a esta tierra


yo te invitaría conmigo a vivir.


Pero tal vez no,


yo ya soy grande,


solo tengo tiempo,


para cosas importantes.


Dibujos de boas y elefantes,


que asunto tan preocupante.


¡Más bien eso es un sombrero,


Que distingue al caballero!


Más explicaciones


los adultos necesitan,


pues no ven las cosas sencillas,


que frente a sus narices caminan.


Exupéry, escritor y aviador,


cuéntame un cuento


que al B612


me lleve por favor.


Quiero cuidar una bella rosa,


una rosa solo mía


Y deshollinar los volcanes


para limpiar el alma mía.


El tiempo que pierdo con los amigos es valioso,


porque solo así los reconozco,


una gran lección que nos comparten


el Principito y el Zorro.



Ya grande como estoy,


¡Cuál amigo, cuál tesoro!


muy ocupado voy,


calculando como un loco.


Aún llevo un niño interno,


no lo sé no tengo tiempo,


ni siquiera de explorar,


como el geógrafo en mis adentros.


Miro al cielo ya lo veo,


ahora quiero ser niño de nuevo,


pero ahora ya no puedo.


Si, lo se,


otra vez no tengo tiempo,


pues ahora que quiero, imposible serlo


y eso es, porque ya he muerto.



Inspirado en el Libro el Principito  del escritor y aviador francés  Antoine de Saint Exupéry,  publicado el 6 de Abril de 1943.  

5. Si el profesor se limita a mostrar el código está convirtiendo el texto en una cosa que hay que analizar y no en una voz que hay que escuchar

4. En la formación lectora, lo importante no es el texto sino la relación con el texto. Y esta relación tiene una condición esencial: que no sea de apropiación sino de escucha.

3. Cada experiencia de lectura también suspende y hace estallar el código al que el pertenece. Por eso, y en relación al código, la lectura no es atar un texto a un código exterior a él, sino suspender la seguridad de todo código, llevarlo al límite de sí mismo, y permitir su transgresión.

2.2. Ese lector arrogante que se empeña en permanecer erguido frente a lo que lee es el sujeto que resultan de la formación occidental más agresiva, más autoritaria. Es el hombre que reduce todo a su imagen, a su medida; el que no es capaz de ver otra cosa que a sí mismo.